CONOCE AL MAESTRO DE LA PANTOMIMA


Todo lo que rodea al maestro Julio Ferro posee un fuerte contenido estético y social.

Es considerado uno de los más significativos artistas del Teatro gestual y la Pantomima en Colombia y en América Latina. En él y en su obra, se conjugan las búsquedas por hacer del silencio un arte escuchado, una muestra de solidaridad entre artistas y comunidades.

Desde esta motivación, ha sido fundador, promotor y representante de diversos movimientos artísticos en pro del Teatro No Verbal.

LOS INICIOS…

Nace en 1954 en Bogotá, en La Perseverancia, y es en este emblemático barrio obrero donde inicia, desde la infancia, una prolífica labor artística.

Contando con apenas nueve años de edad, encontró en el teatro un vehículo para expresar su sensibilidad social y explorar el poder del gesto como lenguaje universal.

Su primera experiencia artística se da con la agrupación “Los Diez Amigos”, ampliándose en la escuela de Teatro El Parque, donde hacía sus prácticas el Grupo de Teatro del Barrio La Perseverancia, dirigido por Dagoberto Botero.

A la par con las prácticas teatrales, da inicio a un recorrido en el aprendizaje del manejo de títeres dentro del “Grupo de Teatro Barrios Orientales”, bajo la dirección de Enrique Vargas.


¿POR QUÉ LA PANTOMIMA?

En 1973, cuando Julio estaba en medio de una práctica teatral, realizó una acción jocosa e improvisada que causó la risa involuntaria de sus compañeros y la reacción inmediata de su maestro instructor, quien le sugiere realizar prácticas de Pantomima.

Este comentario generó gran inquietud en él y desde esa sugerencia, decide iniciar un proceso de formación autodidacta. En este proceso de auto reconocimiento, empieza a frecuentar la Biblioteca Nacional para hacer indagaciones del género y a visitar el Cine Club de Radio Sutatenza, donde presentaban el ciclo completo de las películas de Charles Chaplin.


En este ejercicio de observación y análisis, realiza un proceso de autoexploración que le permite abordar, desde la corporeidad, las teorías de Stanislavski, Grotowski, Decroux, Binoche, entre otros autores. En una de sus prácticas exploratorias, Beatriz Caballero lo observa ensayando y lo motiva a presentarse formalmente como Mimo, abriendo un espacio para que realice funciones en el Teatro del Parque Nacional, presentando la obra “Un hombre llamado Caballo”.

OTRAS PRÁCTICAS

En este punto es importante señalar que, antes de dedicarse a la Pantomima, el maestro Julio se había interesado en la tauromaquia y los deportes, prácticas que lo llevaron a implementar su propia estética y a aplicar elementos corporales de estas disciplinas dentro de sus herramientas técnicas e interpretativas, nutriendo desde allí muchas de sus creaciones y obras.

Esa interacción ha sido relevante para desarrollar una propuesta artística sólida, en la que integra las fuentes de expresión corporal de autores referentes al tema y las experiencias de maestros de Pantomima con quienes pudo estudiar en Europa.

COMUNICAR DESDE EL SILENCIO

Sumado al trabajo técnico, está el interés del maestro Julio Ferro para afinar su papel como intérprete: la necesidad de expresar, desde el cuerpo, sentimientos y relatos que se generan en la vida cotidiana.

Para él, la comunicación desde lo visual es fundamental, el ejercicio de observar a las personas e interpretar cómo se describe el cuerpo en todas sus facetas, es una práctica habitual de su exploración artística.

El maestro considera que la observación del cuerpo como elemento comunicador puede enriquecer la labor que los artistas escénicos (y de otras disciplinas) desarrollan en su búsqueda e interpretación propias.

CONFORMACIÓN DE “EL SIGNO LATINO”

Cabe mencionar que, como resultado del ejercicio continuo de exploración de la Pantomima y el Teatro Gestual, surge también la inquietud del maestro Julio por gestar procesos que promuevan la práctica y socialización de estas expresiones artísticas en Colombia.

En esta iniciativa, surgió la agrupación de Pantomima “Los Julios”, un proyecto pensado para recrear escenas en espacios abiertos. Las obras de la agrupación participaron en el Festival Latinoamericano de Buenos Aires.

A pesar de que este grupo no continuó sus labores, queda la semilla para la creación de “El Signo Latino” que surgió gracias al Centro Latino de Cultura, donde pertenecían, entre otros, maestros como Juan Monsalve y Ana María Arango. Esta agrupación y sus creaciones giraron en distintas locaciones de Colombia y de América Latina.


LA DOCENCIA

En 1974 se creó La Escuela Nacional de Pantomima, un proyecto patrocinado por Colcultura. A pesar de los esfuerzos para lograr su permanencia, la Escuela cerró en 1977 junto a los laboratorios del Teatro el Parque, situaciones significativas que influyeron en la reducción de la formación de las artes de la Pantomima y los Títeres.

Si bien es cierto que esta institución tuvo una pocos años de funcionamiento, puede señalarse que impactó positivamente en la formación de actores especializados en este arte silente. Con el cierre de este proyecto, el maestro Julio realiza sus labores docentes desde la Escuela Superior de Teatro de Luis Enrique Osorio y en la Escuela Nacional de Arte Dramático.

DE REGRESO A COLOMBIA

Luego de una estadía de más de cuatro años en Alemania, en 1982 Julio Ferro toma la decisión de radicarse nuevamente en Colombia por razones de orden político y con el propósito de compartir lo aprendido respecto a técnica del cuerpo silente y sus propias exploraciones. Inicia entonces sus actividades pedagógicas en la Escuela Superior de Teatro del Distrito donde fue maestro por trece años y en la Escuela Nacional de Arte dramático.

A la par con su labor docente, inició una época de creaciones escénicas que tuvieron impacto y acogida de parte del público, algunas de esta fueron: Más allá del infierno, Historia de un Paraguas, Construcción, El Tañir de Las campanas, La muerte de Abel Antonio y Sentimiento de un Tango. Las temporadas se realizaban en teatros emblemáticos de la década del ochenta, como el Teatro la Mama y el Teatro Popular de Bogotá, así como en espacios no convencionales.

EL SILENCIO EN MOVIMIENTO

En su frecuente inquietud por promover el arte como elemento de expresión, de integración y de construcción social, el maestro Julio ha creado, dirigido, gestionado y asesorado procesos artísticos que promueven a la reflexión.

Estas visiones se materializaron, por ejemplo, en la fundación del movimiento artístico “Los mimos viven”, en la década de los ochenta. La agremiación artística visibilizó, desde su campo de acción, la difícil situación que atravesaba el país en la época, reuniendo a artistas como Elkin Giraldo, María Cecilia Pérez, Luz Mima, Demetrio Vallejo, Vito, entre muchos otros actores y agremiaciones de la escena del cuerpo silente.

INQUIETUDES CULTURALES

A la par con su labor artística, la década de los 80 estuvo marcada por una profunda conexión con la crítica social y la educación: el maestro Julio ha sido un promotor permanente de la cultura a nivel barrial, apoyando la donación de libros y la promoción de bibliotecas comunales en sectores vulnerables, lo cual lo llevó a fundar la Librería El Mimo, un espacio cultural en Bogotá que generó alianzas para impulsar trabajos editoriales independientes y aportó al pensamiento crítico en la capital.

PROYECTOS HECHOS REALIDAD

Dentro de sus iniciativas artísticas, en el año 1989, Julio Ferro creó la agrupación que dos años más adelante se consolidaría como Corporación de Teatro Producciones El Mimo (PRODUMIMO), donde formó muchos actores en la técnica de la Pantomima.

Las obras: Sueños de libertad, Beso de América, Vía a la fantasía, Signos del amor para amar sin permiso, Ahí viene la Plaga, Maldita Jenny y La historia de un caballo que era bien bonito fueron sus creaciones entre la década de los 90 e inicios del 2000; estas obras participaron
en festivales locales, nacionales e internaciones, tales como el Festival Iberoamericano de Teatro, destacándose por el impacto que lograban desde el arte del silencio, también por ser creaciones para espacios no convencionales.

En los años noventa, en el primer gobierno del alcalde Antanas Mockus, Julio Ferro fue el director de la campaña de Cultura Ciudadana. Esta iniciativa significó un punto de quiebre en la manera de pensarse la ciudad y la ciudadanía desde una mirada del territorio como espacio de convivencia, proponiendo una manera de educar en convivencia y a través del arte.

A comienzos del año 2000, Julio Ferro toma nuevamente la iniciativa de organizar el sector de Pantomima, Teatro Gestual y Mimo Clown creando el encuentro Gestovivo. Las primeras siete versiones de este encuentro son organizadas con su corporación Produmimo. Cada uno de estos encuentros cuenta con un componente formativo, otro de creación y otro de circulación. Desde la Corporación, también se organizó el Primer y Segundo Congreso de Teatro Silente.

Dentro de las diversas actividades de gestión, pedagogía y artísticas, es importante resaltar que desde el año 2007 es invitado especial a festivales que se realizan en Cuba, Ecuador, México y Venezuela, manteniendo agenda de funciones, conferencias y talleres.

En la década del 2010 organizó desde Produmimo, el Encuentro Internacional de Arte y Educación, el cual contó con el apoyo del Distrito, realizando cuatro versiones con invitados de Brasil, Cuba, Ecuador, México y Venezuela.

Entre los años 2012 al 2017, desarrolla el Programa 40 x 40 desde Produmimo, gestionando espacios artísticos de la jornada complementaria, que son realizados por artistas formadores en diferentes disciplinas en las localidades de Barrios Unidos y Kennedy. En el año 2016 recibe reconocimiento en Colombia, Ecuador y México por sus 50 años de vida artística y sus aportes al Teatro gestual y la Pantomima. Desde entonces se ha concentrado en la dirección e interpretación de sus propias creaciones en formato unipersonal: Como un pájaro libre, Cuentos para soñar, Aquí no ha pasado nada, Llegó la Noche, El sol me da vueltas y su última creación, el estreno del año 2026: Chisguero.

UN SUEÑO QUE SE MATERIALIZA


SESENTA AÑOS DE OBRA

Julio Ferro ha realizado seis décadas de labores continuas respecto a la investigación de la expresión corporal que se evidencian en la creación, producción y dirección de montajes basados en el Teatro Gestual y la Pantomima en escenarios locales, nacionales e internacionales, alternando a lo largo de su carrera con artistas como Inti Illimani, Yaki Kandru, Quilapayún, Los Parra, Yola Polastri y Martha Senn entre otros exponentes culturales que conforman una amplia lista.

Puede decirse que la vida del maestro Julio Ferro ha trascurrido de manera significativa entre la academia, las tablas, el trabajo comunitario y los grandes espectáculos. Según sus propias palabras: “La vida para mí ha sido mágica, y el teatro es el corazón de esa magia”.